Recuerdos del Bohemia

Por Carlos de Piérola /

Si el Café Olé fue el gran precursor del concepto moderno de café-restaurante, el Bohemia, que llegó unos años después, dio un paso adelante con un formato que se acercaba más al de un restaurante pero de carácter informal. Podías pasar en cualquier momento por un piqueo, tomar un trago o deleitarte con un postre, aunque muchos iban a comer una comida completa. La propuesta básica partía de lo mediterráneo, pero encontrabas una carta amplia que incluía pizzas y pastas, ensaladas, sánguches o algunos de la comida criolla y postres de Astrid. En el bar destacaba la presencia de Hans Hilburg que dio los primeros pasos para una nueva coctelería en Lima.

Cuando la revolución de la cocina peruana estaba en ciernes ya empezaban a servir platos como Ravioles de Lomo Saltado y algunas otras recreaciones de los clásicos. Me atrevería a decir que este negocio le sirvió a Gastón Acurio (quien lo fundó junto a Neto Jochamowitz y Penólope Alzamora) de punto de partida y zona de pruebas para lo que después sería su pequeño imperio gastronómico en el Perú y fuera.

Bohemia empezó en 1995 y se instaló en un local con ubicación y vista privilegiadas que en los años 70 alojó a la recordada pollería Pío Pío y en los 80 al primer Rodizio.

(Carlos de Piérola – Restaurantes de Siempre. Copyright © 2021 Todos los derechos reservados)

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